No podía seguir evadiéndo el problema, ya no era sano. Me arme de cojones y asumí la dura realidad: lo que yo considero mi constante "viaje de exploración gastronómico" me ha traído un nada sano sobrepeso, razón por la cual tendré que hacer dieta. Evidentemente, decidí que antes de dejar ciertos hábitos alimenticios había que despedirse con lo que me pareció una mezcla perfecta: el crépe de frutilla-nutella del "Crepe Café".

Siendo sincero, la foto es una exageración de lo que realmente era y más se asemeja a lo que Bourdain define como "cocina porno". No obstante, admito que no hubiese escrito este post si el sabor no fuera como el que sentí: exquisito. La mezcla de sabores en la boca, entre la frutilla y su acidez, el calor que daba la nutella y el punto medio representado por la masa y el azúcar flor... así da gusto hacer dieta.

