4.08.2006

Bella Antología de Paso

Dicen que Pedro carga consigo
no sin cierto recelo
una parte de cada una
que ha robado sus silencios.

De Fulana la mirada
de Zutana el firmamento
la sonrisa de Francisca
de Sofía los silencios.

Un buen día
y sin previo aviso
tan bella antología
se hizo cual hechizo.

Fue el primer mes del último año
si mal no recuerdo
cuando Pedro la encontró silenciosa,
esperándolo,
con la mirada de aquella Fulana
el firmamento de la Zutana
los silencios de Sofía
y la sonrisa de Francisca.

Esperando, ahí, inmóvil
como un pájaro espera el otoño
para finalmente desnudar su árbol.
Pedro se acercó y le confeso al oído,
para que nadie más escuchara,
un proyecto
algo sencillo,
quizás un romance,
de esos con cartas y declaraciones
con canciones al oído, flores,
caricias
atardeceres
sueños
Y, de vez en cuando le dijo Pedro,
silencios,
con un me perdonas, si, te perdono
Te quiero, yo también.

Ella se quedó ahí, inmóvil, escuchando.
Miro a Pedro y le sonrío,
como todas ante la misma propuesta
alguna vez hicieron.
Solo que esta vez, lo miró de nuevo
y sonriendo como si nada
se marcho.

Pedro las vio a todas juntas
huyendo
nuevamente
para siempre
y lloró.